domingo, 13 de noviembre de 2016

La vida pasa con la velocidad del otoño


la velocidad del otoño



 TÍTULO: "La velocidad del otoño"
AUTOR: Eric Coble
ADAPTACIÓN: Bernabé Rico
DIRECCIÓN: Magüi Mira
INTÉRPRETES: Lola Herrera y Juanjo Artero

Lleva una racha de papeles Lola Herrera en los últimos años, con los que siempre me deja los ojos llenos de lágrimas. Lo hizo con “En el estanque dorado” y ahora lo ha vuelto a hacer con la obra de Eric Coble “La velocidad del otoño”.

¿De qué habla esta función? De la vida misma, pero sobre todo, de la rapidez con que pasa: del deterioro que a veces sufrimos al acercarnos al final, del apego que tenemos a nuestras cosas, del miedo al cambio...

De todo eso nos habla Lola Herrera en la piel de una mujer que se enfrenta a sus hijos porque quiere pasar lo que le queda de vida en su casa de siempre. El espectador no conoce la postura de sus hijos mayores mas que a través de ella, pero sí conoce a su hijo más pequeño, Cris, que llevaba 20 años ausente de la familia.

Juanjo Artero encarna a ese Cris, ese hijio menor y rebelde que según podemos percibir a medida que se desarrolla la obra, es el ojito derecho de su madre. No es la primera vez que Juanjo Artero y Lola Herrera trabajan juntos, ya lo hicieron hace años en “6 clases de baile y 6 semanas” y la química entre ellos es evidente. Dan a esta relación materno-filial tal verosimilitud que no te puedes imaginar a otra madre para ese hijo ni a otro hijo para esa madre.

El texto de Coble adaptado por Bernabé Rico es rápido y fluido. La dirección de Magüi Mira es, como ya nos tiene habituados, sutil y al mismo tiempo altamente eficaz. Cuando estás viendo esta función no tienes la sensación de estar viendo teatro, la realidad desaparece a tu alrededor y sólo tienes la impresión de estar presenciando algo muy íntimo entre una madre y su hijo.

Y eso a pesar de que tiene momentos que son puro teatro, como esos en los que el personaje de Cris relata a su madre ciertos acontecimientos de los que ha sido testigo, y el espectador pinta en su mente esos hechos sólo por obra y gracia de las palabras que escucha.

En los textos publicitarios sobre este texto se dice que es una obra divertida, no negaré que tiene momentos en los que te saca una sonrisa, pero más allá de eso, a mí me parece sobre todo una obra profunda que dará que pensar a todo el que la vea.

La vida pasa rápido, mucho más de lo que nos gustaría, y merece la pena que pase viendo obras como ésta.

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